Punto de partida

Durante las últimas décadas el entorno empresarial ha experimentado una profunda transformación paralela, como no podía ser de otra manera, a la evolución de la sociedad en la que se enmarca, y en la que los continuos avances en las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones han desempeñado un papel clave. Esta transformación se ha traducido en un cambio significativo en la demanda de los universitarios: ya no basta con que conozcan los paradigmas y conocimientos propios de cada profesión, sino que además deben poseer un conjunto de competencias y habilidades que garanticen el desempeño eficaz de su trabajo a lo largo de su vida profesional.

demanda de titulados
Este cambio de tendencia exige una respuesta rápida y directa por parte del sistema universitario y un cambio profundo en la forma en la que los docentes desarrollamos nuestra labor. La docencia tradicional, basada principalmente en el sistema de “clases magistrales” y la falta de diálogo profesor-alumno y alumno-alumno, no estimula las habilidades ligadas a la creatividad, trabajo en grupo, iniciativa, liderazgo, destrezas sociales,…, que son, en definitiva, las habilidades que demandan las empresas a nuestros universitarios. Por ello, es necesario abandonar la formación centrada en la enseñanza para evolucionar hacia una formación centrada en el propio aprendizaje y en el desarrollo de competencias.

autoaprendizaje

En un intento de responder a este desafío, el Espacio Europeo de Educación Superior promueve un cambio en las metodologías docentes con la intención de conseguir que los alumnos adquieran los conocimientos y el saber propio de su profesión (el qué enseñar) mientras cultivan aquellas competencias clave (ligadas al cómo enseñar) para el desempeño de su actividad profesional. Los alumnos, en lugar de memorizar contenidos, han de aprender a hacer cosas, a mejorar sus capacidades, a seleccionar y procesar información, a resolver problemas, a adquirir habilidades en los grandes ámbitos de destrezas que requieren los puestos de trabajo, etc. Sólo a través de este tipo de formación es posible garantizar que el alumno sea capaz de lograr un aprendizaje complejo y completo, que integre tanto el saber, como el saber hacer, el saber ser y el saber estar.

saber
Además, Internet y las TIC están cambiando la forma de trabajar, de comunicarnos, de acceder a la información, etc., y estos cambios tienen una influencia clara tanto en la demanda de los titulados como en el propio ámbito educativo. Las tecnologías juegan un importante papel en la educación, si bien no son la panacea ya que por sí mismas no cambian los procesos de enseñanza y aprendizaje, aunque puedan potenciar sus efectos y hacerles más atractivos. El reto consiste, sin duda, en saber escoger aquellos recursos tecnológicos que puedan apoyar la tarea educativa, de forma que se logre una correcta integración metodología-tecnología que dé lugar a un proceso de enseñanza más eficiente y de mayor calidad.

TICS
Todos estos condicionantes constituyeron el germen para el nacimiento de la metodología SACC en el curso 2006-07. Desde entonces, dicha metodología ha ido evolucionando gracias, sobre todo, a varios proyectos de innovación docente desarrollados al amparo de las políticas de la Universidad de Valladolid en materia de formación e innovación docente.

Si deseas seguir indagando sobre la metodología, aquí encontrarás una descripción de los aspectos fundamentales. En concreto, comenzaremos con un breve análisis de los distintos estilos de aprendizaje involucrados en la metodología y de las distintas capacidades o competencias que los estudiantes universitarios deben poseer para responder eficientemente a las necesidades y demandas que plantea tanto la sociedad como el mundo laboral. También se describen los elementos principales y las etapas de la metodología. Finalmente, se presentan algunos ejemplos de su aplicación en asignaturas pertenecientes a diferentes carreras universitarias junto con algunas de las conclusiones más relevantes derivadas de su utilización.